Cómo preparar té
Para disfrutar de un buen té, no solo importa elegir una buena variedad. También hay pequeños detalles en su preparación que pueden marcar la diferencia.
El agua es uno de ellos. Si tienes la suerte de contar con un agua del grifo de buena calidad, puedes utilizarla sin problema. Si no es así, una buena alternativa es escoger un agua de mineralización débil.
Y después hay tres aspectos a los que merece la pena prestar atención: la cantidad de té, la temperatura del agua y el tiempo de infusión. Cada variedad tiene sus propias necesidades, por eso no todos los tés se preparan de la misma manera.
Conocer estos pequeños detalles te ayudará a sacar todo el partido a cada mezcla y a disfrutar mucho más de cada taza.
La temperatura del agua también importa
Uno de los pequeños secretos para preparar un buen té está en el agua: no todas las variedades necesitan la misma temperatura.
Antes de preparar tu taza, calienta el agua teniendo en cuenta el tipo de té que vas a utilizar. Puedes hacerlo con un hervidor que permita seleccionar la temperatura o ayudarte de un termómetro si quieres ser más preciso.
Como regla general, los tés más delicados necesitan temperaturas más suaves, mientras que las variedades más oxidadas toleran temperaturas más elevadas.
Por ejemplo, para un té blanco podemos utilizar alrededor de 70 ºC, mientras que un té negro puede necesitar una temperatura cercana a los 95-100 ºC.
¿Y por qué es tan importante? Porque si utilizamos agua demasiado caliente para un té delicado, podemos alterar su sabor y hacerlo más áspero. En cambio, si utilizamos una temperatura demasiado baja para un té que necesita más calor, no conseguiremos que libere todos sus aromas y matices.
Cada té tiene su momento y su temperatura. Y encontrar ese punto es parte de disfrutar de una buena taza.
Mide la cantidad de té adecuada
Mientras el agua alcanza la temperatura adecuada, puedes ir preparando las hojas de té que vas a utilizar.
Colócalas en el filtro de tu tetera o infusionador. Si no tienes uno, puedes utilizar un filtro desechable o cualquier otro sistema adecuado para infusionar el té en hoja.
Utiliza una cuchara medidora, para poner la cantidad necesaria para un buen té o infusión.
La cantidad también influye en el resultado final. Poner demasiado té puede hacer que la infusión resulte demasiado intensa, mientras que utilizar muy poca cantidad puede hacer que sus sabores y aromas queden demasiado suaves.
La idea es encontrar la medida que permita que cada variedad se exprese y puedas disfrutarla en su punto.
Deja infusionar el té
Vierte el agua sobre las hojas y deja que infusionen durante el tiempo recomendado para cada variedad.
Cada té necesita su propio tiempo: los blancos y verdes suelen necesitar menos, mientras que los negros y Pu Erh pueden necesitar algo más.
No te pases con el tiempo, especialmente con los tés verdes, ya que pueden resultar más intensos y astringentes.
Un pequeño temporizador te ayudará a encontrar el punto perfecto para cada taza
Y ahora a disfrutar de tu Té
Cuando haya pasado el tiempo de infusión, retira las hojas y sirve tu té.
A partir de aquí, solo queda disfrutarlo como más te guste. Algunos tés negros pueden combinar muy bien con un poquito de leche, y si prefieres un toque dulce, puedes añadir azúcar o edulcorante.
Y ahora sí… solo queda disfrutar de tu taza.
